La experiencia de Libertad en la Comuna Engabao

 
 Fue en el 2011 que Libertad Gills conoció Engabao, aquel puerto de la provincia del Guayas que alberga a una  comuna de pescadores. Para entonces Libertad estudiaba antropología visual y delineaba la idea de su tema de tesis.

Una invitación marcó el punto de partida. Libertad sería parte de “Franja Arte Comunidad”, una residencia artística integrada por personas de distintas disciplinas del arte y las ciencias sociales que impulsan procesos de arte comunitario.

Antes de iniciar ese proceso viajó a Engabao por varias ocasiones y en ese movimiento conoció de su lucha histórica. Una disputa que Engabao la enfrenta desde la década del ochenta del siglo pasado. Aquel conflicto territorial que hasta la fecha mantienen con una empresa millonaria del país, El Grupo Noboa.

Esa historia fue lo primero que la atrajo, entrar en Engabao y hacer visible aquel conflicto. La memoria de una lucha fundamental en la formación de la identidad de su gente, de cómo los comuneros se piensan a sí mismos.

Durante la residencia artística, los comuneros le mencionaron que sentían que las nuevas generaciones no conocían de la historia de Engabao. Fue entonces que Libertad Gills desarrolló un video colaborativo sobre la historia económica de la comuna contada por un dirigente, una historia que también está plasmada en los dibujos de algunos niños que trazaron lo que el dirigente contaba. 

 
Si bien las imágenes del documental muestran el mundo intergeneracional de la comuna en las actividades que realizan niños, jóvenes, adultos y adultos mayores de la comunidad,  la voces en las que se centra Libertad Gills son las voces de sus fundadores, de las personas mayores. 

 
 Así empezó la exploración de la memoria, en la activación del momento de cómo Engabao se fundó como comuna en el contexto de un conflicto territorial.

“La economía como comuna de pescadores artesanales se fortaleció cuando se hicieron comuneros en el 82. Mientras todos se hacían pescadores inició la lucha por el territorio, por el puerto. Entonces, al pelear por defender su espacio de vida, la Comuna también luchaba para defender su derecho a pescar y tener un trabajo autónomo”.
 La realización del proyecto fue un proceso largo. Solamente la filmación duró cinco meses, tiempo en que Libertad convivió dentro de la comunidad. Antes, realizó un acercamiento previo, desarrollado entre el 2011 y el 2012.

En varias visitas logró abrir las puertas de ese mundo como si fuera el suyo y registro 200 horas de filmación.  Una base fílmica grande que implicó un esfuerzo mayor de edición, extenso por la selección del material.

Desarrollado el registro que duró el tiempo de su convivencia en Engabao, Libertad Gills editó su primer corte.  La Comuna la esperaba para mirar lo que sería la primera edición del documental. Los primeros espectadores fueron los dirigentes de la Asamblea Comunal y los tres protagonistas principales del filme. Posterior a eso, se presentó a toda el pueblo en el parque central de Engabao. 

Estos encuentros fueron también registrados fílmicamente. Libertad quería saber cómo se generan las reacciones de la gente al verse en cada uno de esos espacios y con esta idea ganó el premio Mariano Aguilera. Un trabajo creativo que muestra en una doble pantalla, las reacciones de la gente y el documental.
 

 
“Fue un trabajo participativo, quería que la comuna vea primero el documental. Siento que hay una responsabilidad muy grande respecto de lo que se muestra y la comunidad también debe tener la posibilidad de elegir sobre el contenido. A todos les gustó el trabajo y no me pidieron hacer cambios, más bien me hablaron de realizar una segunda parte”.

 
Así Libertad cerró el proceso y se llevó con él una experiencia que significó mucho para su vida, tanto en el lado humano como el profesional. El aprendizaje se profundizó cuando sintió que construyó una relación genuina y sincera con las personas, quienes le empezaron a tener confianza; eso le gratificaba. Le invitaban a filmar bodas y funerales, le recibían en sus hogares. Su cámara la acompañaba como una herramienta que le permitía relacionarse con la gente sin ser intimidante.

Con Lucía, Feliciano y Julio, los tres protagonistas del filme, aun mantiene una relación fraterna después de terminado el trabajo cinematográfico.
 Es importante mencionar también que con el tiempo el documental ha adquirido nuevos significados a razón de que el conflicto con el Grupo Noboa se mantiene. En ese sentido la película es una herramienta para la comunidad, para que las nuevas generaciones conozcan la historia de sus abuelos y las luchas territoriales que son parte de su identidad y memoria social.
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