“Somos Pueblo” 
Una minga cinematográfica por la autodeterminación de los pueblos originarios

 
Basada en tres historias de la vida real, Somos Pueblo, una película dirigida por Rocío Gómez, “ nació con el fin de visibilizar a un pueblo olvidado de Quito, el pueblo originario Kitu Kara”. Con esas palabras, Gómez se refiere a la trama de su filme que ganó la segunda entrega del Fondo de Fomento Cinematográfico 2014 –en la categoría de Producción Comunitaria-.

Este proyecto cinematográfico cuenta la historia de tres generaciones -un anciano, un niño y una mujer joven- cada historia se complementa en una narrativa que cuestiona las formas de colonización que han marcado la vida, cultura e historia de los pueblos originarios.

 
Las memorias de resistencia toman forma con los recuerdos del anciano. En su pasado se observan las estructuras sociales de los huasipungos, la vida del indígena en la hacienda, en el contexto político y económico de la reforma agraria, en la década del setenta del siglo pasado. 

“En la memoria de mis padres y mis abuelos se activa el sentido de autodeterminación que los pueblos originarios necesitamos para orientar nuestras búsquedas”. 
El vínculo del pasado con el presente se enmarca en el retrato de vida de un niño que vive el castigo y la imposición con otros rasgos –no los de la esclavitud y resistencia que vivió su abuelo- sino los de un escenario de lucha simbólica, donde la cultura del mestizaje se impone como modelo. Para representar esta idea, se muestra el conflicto que siente el niño  por “cortarse obligatoriamente el cabello”. 

Para Gómez, cortarse el pelo por imposición ha sido una forma de blanqueamiento, de negación del ser indígena. Una práctica en donde se reproducen los valores y sentidos de la educación, basados en la subvaloración de los saberes y conocimientos de los pueblos indígenas.
 “Y no solamente de eso, en el filme, “el niño se siente opacado, tachado, infravalorado por tener le cabello largo, no solamente por ser indígena, sino también, por la construcción de aquellos estereotipos de género que asumen el cabello largo como una estética propia de la mujer”. 

 

 
Además de la vida del niño y el anciano, la película se complementa con la historia de una mujer, quien establece una conexión entre los dos primeros personajes.

“Ella es quien apuesta por una lucha, por la autodeterminación de su pueblo en base a su propia lucha personal. Esta parte de la película es en realidad es la historia de mi hermana. Ella quería estudiar medicina y por ser indígena le discriminaron.  Le decían, búscate otra carrera, medicina es muy difícil para ti. Y a pesar de ello, mi hermana se graduó con las mejores calificaciones  y supo reconocerse desde sus propios conocimientos, desde la cosmovisión que tienen nuestros pueblos originarios."
 
Así, la trama del filme encuentra otros matices, evidencia una lucha de visiones, de formas de ver el mundo que entran en disputa.  La infravaloración del ser indígena, del ser mujer, naturalizada en la sociedad, se hacen inteligibles en la lucha personal de una mujer que rompe con esas ideas cimentadas a través del tiempo.  La mujer se  observa en el pasado de su pueblo, se reconoce hija de los sabios y los curanderos,  de las parteras y los shamanes. Se reencuentra en esos Otros conocimientos excluidos por la historia. 

Somos Pueblo actualmente se encuentra en etapa de desarrollo. Es una película que se realiza por medio de mingas, en donde todos en la comunidad colaboran.

“Ahí está mi tía, mi hermano, mi sobrina está en la cámara. Mira, ahí están también varias personas de la comunidad que actúan o apoyan en el arte y el sonido. Es un trabajo que demanda mucha energía. Inicialmente hicimos un proceso de enseñanza que definieron las responsabilidades de cada uno y los compromisos. Por eso la producción de esta película es una minga donde todos colaboramos, no es una película de uno, es de nosotros y nosotras."



 
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