El Cine sobre el nosotros
De la tradición oral y la lucha de Sarayacu al cine comunitario de Eriberto Gualinga

 
 En la tradición oral los conjuros toman vida, las fábulas se convierten en señales de advertencia, las leyendas se ven de madrugada, en los ríos, en la selva; y los mitos  se expresan en el afecto como narrativas sensibles que le dan sentido a los pueblos.

Ese universo de representaciones y sueños, de lugares tangibles e intangibles, que nacen de las voces y el tiempo histórico de las comunidades, llevó a Eriberto Gualinga -originario del pueblo kichwa-Sarayacu- a convertirse en un cineasta.
 A diario Eriberto imaginaba esas historias y la idea de documentarlas persistía. Oía a su abuelo, a su abuela, a su padre y su madre hablar de la selva, se maravillaba de los encantos de Sarayacu y de sus dioses y guardianes personificados en plantas y animales. Debía plasmar esas tradiciones, esas historias de la oralidad que el tiempo las dilataba.

En el cine, Eriberto encontró la mejor herramienta para expresarse. Así
 realizó varios cursos de formación en producción audiovisual y radio popular a finales de la década del noventa en diversos países de Latinoamérica.

De esa forma el cine se convirtió en su proyecto de vida y en una herramienta de expresión artística; y también, en un medio de denuncia y activismo político que optó como compromiso hacia su comunidad, en la defensa de
 Sarayacu frente a la introducción de la industria petrólera.

Desde el 2002 realizó productos audiovisuales de denuncia ante los conflictos ambientales y sociales generados por la industria petrólera en su comunidad. Ese hecho se convirtió en el antagonista de sus producciones audiovisuales, “la incursión del petróleo rompió la armonía de mi pueblo, en los enfrentamientos entre comuneros y militares, enfrentamientos con las empresas petroleras y la división de las comunidades vecinas. Por eso tenía que mostrar y denunciar esos conflictos desde mi trabajo." 



 
 Para Eriberto su trabajo se enmarca en el cine comunitario porque se hace desde la comunidad “yo soy de Sarayacu y soy Sarayacu; mi voz es también la voz de la comunidad porque de ella recojo las historias, las demandas y denuncias, y eso muestro en mis producciones. Desde la cámara la comunidad sabe que podemos resistir y luchar, manifestarnos desde nuestras voces e imágenes. Por eso Sarayacu  me dio el permiso de hacer cine sobre nosotros.”

 
En el 2012, Eriberto Gualinga realizó el filme “Los descendientes del jaguar” (Puma chirikuna) donde muestra el proceso de demanda al Estado Ecuatoriano por parte del pueblo indígena de Sarayacu ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Esto, luego de que se entregara de manera inconstitucional su territorio (bloque 23) para la explotación petrolera durante el gobierno de Lucio Gutiérrez en 2002. Ese Gobierno estaba irrespetando la norma que indica que debe hacerse una consulta previa a los habitantes originarios del sector. En sus testimonios, los dirigentes y habitantes de Sarayacu reivindican el valor de la naturaleza por sobre el del petróleo, mediante un documental que es una crónica de este proceso de lucha, narrada por Eriberto Gualinga, joven de la comunidad.
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